Vacunas con nombre de mujer

En un año en el que todas nuestras esperanzas de recuperar nuestra vida anterior están puestas en una vacuna es más importante que nunca reivindicar la importancia de inspirar y alentar a las futuras generaciones a interesarse por la ciencia y la tecnología. El problema y el motivo por el que hoy se reivindica el Día Mundial de la Mujer y la Niña en la Ciencia es que aún en pleno año 2021 se tiene la concepción equivocada de que las mujeres no pueden ser científicas y que tienen más complicado que sus homólogos varones desarrollar una carrera exitosa en este ámbito. 

¿Por qué? ¿Se debe a una falta de talento o de ejemplos, de referentes? Exactamente, las pequeñas que pueden soñar con ponerse una bata blanca y pasar sus días en un laboratorio descubriendo vacunas y curas contra enfermedades, no encuentran referentes de mujeres científicas en su día a día. Entonces, inconscientemente asumen que no son válidas o que lo van a tener más complicado, incluso que tendrán que abandonar su carrera cuando quieran formar una familia.

Ellos médicos o ingenieros; ellas profesoras

Hablamos mucho de cuáles serán los trabajos del futuro, a qué se dedicarán las nuevas generaciones y cómo tendrán que cambiar los planes de estudio para hacer frente a estas nuevas demandas. Todos estos nuevos empleos suelen estar relacionados con la ciencia, tecnología y carreras STEM.

En cambio, si vamos a cualquier colegio y les preguntamos a los niños de secundaria qué quieren ser de mayor, ellas dirán profesiones como profesora, actriz, periodista o abogada; mientras que ellos querrán ser médicos, futbolistas,Vacunas con nombre de mujer. ¿Qué es aquí lo que llama la atención? Ellos apuestan por las ciencias mientras que ellas se decantan por profesiones erróneamente llamadas “femeninas”.

Derribar barreras e igualdad de oportunidades

Bien, para derribar estos obstáculos no hay nada como demostrarles a las generaciones venideras que todos tienen exactamente las mismas aptitudes para dedicarse al ámbito de estudio que deseen. Prueba de ello son las mujeres de las que vamos a hablar a continuación, que todas ellas han sido parte clave e importantes en el desarrollo de las vacunas que han acabado con enfermedades a lo largo de la Historia.

Lady Mary Wortley Montagu, la aristócrata que, sin ser científica, salvó muchas vidas

Aunque la primera de nuestras protagonistas no fue científica, sus ideas tuvieron mucho que ver en la erradicación de la viruela. También hay que tener en cuenta que nos situamos en el año 1716, por lo que ser científica en esta época era aún más complicado. Su marido era embajador en Constantinopla y ella se dio cuenta de que muchas mujeres otomanas inoculaban a personas sanas pus procedente de pacientes leves de viruela. Así, estas personas contraían la enfermedad, pero de manera leve y quedaban protegidas ante futuras infecciones.

Este proceso conocido como variolación es muy similar a lo que conocemos hoy como las vacunas. En cambio, aunque Lady Mary dio a conocer este proceso cuando llegó a Inglaterra, aún faltaban 30 años para que naciese Edward Jenner, quien desarrolló esta vacuna. No obstante, sin los trabajos previos de esta aristócrata, seguramente Jenner hubiera tardado más años en desarrollar esta vacuna

Isabel Zendal llevó vacunas de la viruela a las colonias españolas

Ahora que en las noticias escuchamos todos los días su nombre, no está de más saber que esta enfermera tuvo un papel importantísimo en el desarrollo de la vacuna de la viruela en las colonias españolas.

Zendal perdió a su madre cuando tenía 13 años a causa de la viruela y fue ahí donde decidió que iba a ser enfermera, profesión que comenzaría a ejercer siete años después. Por aquel entonces, 1803, la vacuna contra la viruela de Jenner ya había llegado a España, pero en las colonias españolas seguían muriendo muchas personas por esta enfermedad.

Así, Zendal se embarcó en la expedición del doctor Francisco Javier Balmis para llevar vacunas a estos recónditos lugares. Sin embargo, si ahora está siendo un problema la conservación de las vacunas contra la COVID-19, en el siglo XIX poder transportar estas dosis era un auténtico reto. Así, Isabel tuvo una idea: como en el barco iban 22 niños, ella fue inoculando el virus de un brazo a otro, obviamente siempre bajo su supervisión. De manera que se mantuviera activo hasta llegar a su destino. Cabe destacar que esta operación fue todo un éxito. 

Leone Farrell, una mujer detrás de las vacunas de la tosferina y la polio

Quizás, la mujer cuya labor ha sido más importante en el desarrollo de vacunas sea esta bioquímica y microbióloga canadiense. Su éxito comenzó en 1934 cuando consiguió un puesto en los Laboratorios de Investigación de Connaught en Toronto. Allí, estudió los cultivos bacterianos, lo que fue clave para el desarrollo de la vacuna de la tosferina.

Más tarde, en 1953 estos estudios también fueron útiles para el desarrollo de la vacuna de la polio. Sin embargo, aunque Jonas Salk, el médico que se interesó en estos estudios viajó hasta Toronto para reunirse con todo el equipo, Farrell no pudo estar presente en ese encuentro porque se trataba de una reunión reservada solo para hombres.

Las mujeres, clave en las vacunas contra la COVID-19

Ahora, en la vacuna que todos deseamos para poder volver a nuestras vidas del 2019, también hay muchas mujeres involucradas en sus estudios.

Por ejemplo, en una de las primeras que comenzaron a desarrollar, la de Oxford, encontramos a Amy Flaxman, una investigadora postdoctoral cuyo trabajo ha sido analizar la respuesta inmunitaria de los voluntarios que han participado en los ensayos clínicos. 

También en el centro de las investigaciones británicas, tenemos a Sarah Gilbert, bióloga y bioquímica, además de profesora e investigadora principal dirigiendo un equipo de más de 300 investigadores. A sus 58 años, lleva tiempo siendo candidata al premio Nobel por ser autora de la vacuna universal de la gripe. A lo largo de su carrera, ha lidiado también con la malaria, el ébola y la hepatitis B y, ahora, tiene un papel clave en la vacuna que devolverá la esperanza al mundo.